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31 de Marzo de 2005
Josep Lluís Benet
EL COLOR ES PARA MÍ VISCERALIDAD, PERO TAMBIÉN CONTROL Y ARMONÍA
La crítica habla de su trabajo como “formalismo abstracto”, donde el color y la luz tienen un gran protagonismo
Josep Lluís Benet presenta en la Galeria Representarte sus últimos trabajos sobre el alma eslava hasta el próximo 30 de abril de 2005

¿Qué nos va a presentar en Representarte?
Siguiendo con mi apuesta por el cromatismo y la libertad gestual, en la próxima exposición de abril presentaré mis últimos trabajos sobre el alma eslava.

La misteriosa Rusia siempre ha ejercido sobre mí una especial fascinación. Su clima duro ha creado unas almas nostálgicas de espiritualidad. Siempre quise encontrarme con el rumor triste de los “remeros del Volga” bajo las inmensas nubes grises, siempre quise contemplar sus esbeltas cúpulas nostálgicas de cielo como las de Goritzi o de Uglich.
Estas evocaciones son las que quiero presentar.

Son ahora evocaciones de un matizado cromatismo en las que el formalismo icónico y su atmósfera quieren ser la puerta hacia la espiritualidad eslava de igual manera como el iconostasio es el camino de “lo cotidiano a lo trascendente”.


¿Dónde encuentra la inspiración Josep Lluís Benet?
En el mundo evocativo y onírico de las emociones suscitadas por la contemplación y vivencia de la realidad psíquica, cromática y formal. Son emociones recogidas, almacenadas y reflexionadas. Por eso mi pintura es el regurgitar del subconsciente.

¿Qué técnica utiliza en sus pinturas?
Después de muchos años pintando óleo sobre tela, en los últimos años utilizo básicamente el acrílico por su versatilidad técnica. Este material me permite, además, la combinación con texturas sintéticas o tierras y la utilización de anilinas para reforzar el color. El color, siempre el color. El color es para mí visceralidad, pero también control y armonía.

Control, en el sentido de conseguir un entramado de cromatismos contrastados, muy diferentes entre sí y que constituyen mi apuesta firme por la expresividad y el gesto. Expresividad que surge de la acción directa de pintar, expresividad que bucea en las interioridades de la memoria, buscando incidir en un concepto universal.

Tengo claro que la creación pictórica se basa en las posibilidades del color, en la conjunción de elementos pigmentales y su infinita capacidad para expresar tiempos, circunstancias y emociones.


¿Qué pretende transmitir a través del color y la expresión artística?
Siempre me ha interesado la conducta humana para encontrar aquellos rasgos positivos que nos invitan a su aceptación. Contemplar y analizar lo que el hombre es, por lo que el hombre hace para abrir nuestro entorno emocional a otros horizontes. Conocer la manera de ser de las personas de los diferentes pueblos y culturas a través de la arquitectura y del cromatismo especialmente, es una manera de abrir nuestra alma a la autocrítica y a la aceptación positiva y enriquecedora de otros pueblos. Creo en la diversidad y en la multiculturalidad.
Eso es lo que ha motivado siempre mi obra.

Dicen que mi obra pictórica es atrevida, en el sentido de que el emplazamiento del color es gestual, irreverente, directo y mediterráneo, pero también alemán en el gesto y expresionista abstracto en un contexto controlado. No lo sé. Lo que sí es verdad es que en mi interior hay una gran lucha que se anima constantemente. Es la lucha entre el formalismo y la abstracción.
Quiero conseguir alcanzar una verdadera identidad propia que se base en los postulados de la abstracción, pero sin ser abstracto en el sentido utilizado habitualmente en pintura.


Josep Lluís Benet es psicólogo y además de trabajar la pintura como expresión artística la ha utilizado como terapia rehabilitadora de enfermos mentales, ¿cómo valora esta experiencia?
La libertad de expresión es el máximo exponente de libertad personal. La expresión artística, la pintura, la cerámica, o la expresión corporal, etc., son vehículos extraordinarios para realizar la libertad de la persona. Las personas pueden proyectar libremente sus conflictos internos a través del lenguaje plástico. Es un maravilloso camino para conocer las sendas del inconsciente y para encontrar las trazas, a veces muy borrosas, de andaduras perdidas.
Creo en la potencialidad psico-terapéutica del arte.


Por diferentes circunstancias, ha viajado a diferentes países y es conocedor de diversas realidades culturales, este hecho ¿cómo se ha plasmado en su obra?

Siempre he intentado transmitir con fascinación la luz interna y externa de los lugares que he visitado.

Durante mi estancia en Quisqueya, denominación indígena de la isla dominicana, me impregné sobremanera de la luz y el colorido tropicales del Caribe, incrementando en mi pintura un cromatismo vivo y primario. Mi producción pictórica de la etapa dominicana se caracterizó por una profundización en el cromatismo tropical cuando quedé prendado por los paisajes de Jarabacoa y de San Pedro de Macorís, por los campos de mangos, por los conucos y bohios, los cocoteros de Bocachica, por las miradas expresivas y limpias de los habitantes de las casas de madera del barrio de Matahambre o los barrios poblados sobre las rojas aguas del Ozama, por la alegría y el ritmo vital de los “tainos”.

El encuentro con Menorca significó una afirmación de toda mi trayectoria plástica anterior: formalismo de raíces cubistas, fuerte cromatismo y firme gestualidad. Para mí, Menorca y su arquitectura, es el paradigma del Mediterráneo intercultural, reflexivo y expresionista, una fuente continuada de inspiración y creatividad como lo pueden ser las Islas Cícladas.

De mis viajes por el Mediterráneo al norte de África, a Grecia o a Italia, no me ha interesado tanto, desde un punto de vista plástico, la cultura clásica, que fascinó a los noucentistas, sino más bien la cultura popular y sus personas corrientes. No me interesa la vuelta al clasicismo sino el expresionismo vitalista y a veces voluptuoso de las personas mediterráneas: la luz de Éguina, las personas del interior de la bodega de Silakas, en la plaza Monasteraki de Atenas, las casas del Plaka o la manera como los griegos pronuncian “Athina” así como la firme expresión de los tuaregs o de los egipcios actuales o el expresivo cromatismo nordafricano que vinculo, mediterráneamente, con el simbólico cromatismo del Palio de Siena.

Las expresiones de los mercaderes de Khan-el-Khalili me evocan las del mercado de Olimpia o las paradas de la plaza Omonia...
La luz, siempre la luz. Color, siempre el color.


¿Cómo definiría su obra?
Pues no lo sé. Creo que corresponde a los demás definirla.
La crítica habla de mi trabajo como “formalismo abstracto”.
“Trata de huir de la realidad e incluso superar el impresionismo y el fauvismo. Su abstracción es onírica. Es una abstracción de recuerdo, de evocación de sus vivencias mediterráneas. En esa abstracción, en ese sueño evocativo de emociones, siempre hay un vestigio formal, imágenes icónicas que sustantivan la abstracción, el sueño”.
“Pero esos sueños evocativos de sentimientos nunca son oscuros, sino llenos de un fuerte cromatismo. Son sueños de realidad a la luz del sol brillante”.

“De ahí que su obra pictórica sea atrevida, en el sentido de que el emplazamiento del color es gestual, irreverente, a veces, directo y mediterráneo. Por un lado está su rabia, su direccionalidad cromática en todos los sentidos. Su fórmula de ser como es para conseguir alcanzar la verdadera identidad. Una identidad que se basa en el dominio de la técnica; en la singularización cromática, en el trabajo de la composición, para aproximarse a los postulados de la abstracción”.
“El resultado es una pintura actual, de gran color, de gesto directo pero dentro de una configuración de composiciones que mantienen referencias, de gran efusividad y con intencionalidad primigenia de explosionar.” (Joan Lluís Montané. Crítico de arte)


¿Qué espera de su paso por Representarte?
Representarte es para mí un excelente aparador en donde puedo mostrar mi obra con la humilde pretensión de comunicar mis emociones a las personas sensibles que las quieran recibir.

Soy muy feliz comunicando a los demás mi mundo emocional a través de la expresión plástica. Si además de esto mi arte es capaz de suscitar emociones positivas en las personas, entonces seré extremadamente feliz.


¿Cuáles son sus proyectos de futuro?
Explorar la luz y el color del Mediterráneo. Contemplar la arquitectura popular mediterránea, cubista y blanca, como claro indicador de la “mediterraneidad” hilo conductor de la cultura mediterránea.

Reducir la paleta a la máxima simplicidad, abstrayendo, simplificando, buscando la esencia, el hondón de las cosas, lo que nos une, minimizando lo anecdótico, lo superficial, lo accidental, lo contingente.

Quiero comunicar con diferentes técnicas y texturas los diferentes matices de nuestra filosofía vitalista mediterránea.

Pero siempre la luz, el color, siempre el color.



- FIRMA -
Josep Lluís Benet


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